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Marzo 2009
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Aluba, una entidad que lucha contra la bulimia y la anorexia

La asociación que abrió sus puertas en Santa Fe brinda contención a quienes padecen trastornos alimentarios. “Buscamos apoyo del entorno familiar”, dijo la consultora médica de la entidad, Mabel Bello

La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), es una entidad internacional que ya tiene sede propia en Santa Fe. Luego de muchos años de trabajo, los padres de los cerca de 30 chicos que debían viajar a Paraná –donde hace 10 años existe Aluba– para acceder al tratamiento consiguieron un espacio en pleno centro de la ciudad con el objetivo de lograr la instalación de la prestigiosa institución.

Diario UNO dialogó con Mabel Bello, directora médica de Aluba y creadora del tratamiento implementado en la institución con el objetivo de comprender cómo trabaja la entidad. “Nosotros brindamos atención clínica a los pacientes, además de organizar grupos de autoayuda y diferentes actividades de prevención, entre las que se incluyen charlas en colegios y escuela para padres”, explicó.

“Los padres son una parte esencial del tratamiento. Todas las personas que trabajan tuvieron hijos en tratamiento dentro de Aluba y se quedaron tan vinculados con el trabajo, que hoy siguen prestando ayuda”, dijo Mabel Bello.

— Una de las características de esta enfermedad es que el paciente niega estar afectado ¿Qué deberían tener en cuenta los padres para detectar estas patologías en sus hijos?

— Lo primero que pasa es una retracción de la persona y una obsesión por el cuerpo, por sí mismo. Es un chico o chica que antes se comunicaba mejor y ahora sólo se mira al espejo, se pesa, se mide, se toca... porque está obsesionado por su cuerpo.

Lo más importante es la retracción social, pero en otros casos la anorexia se presenta como hiperactividad: alguien que hace inglés, francés, alemán, gimnasia, danza.. es inacabable su pasión por la vida aunque va deteriorándose físicamente. De las dos formas el fin es lograr el adelgazamiento paulatino hasta llegar a la muerte o cronificación.

La bulimia, por otra parte, presenta estados de ánimos alterados. Son chicas generalmente que fueron excelentes antes pero después empiezan a cambiar. Son jóvenes que se presentan desalineadas, que después de cada comida se meten dentro del baño y roban comida, dinero, etcétera.

— ¿Cómo comienza el tratamiento cuando un paciente llega a ALUBA?

— Contamos aquí un psiquiatra, un psicólogo, un médico clínico. También tenemos el apoyo de muchos padres que tienen hijos que ya superaron el problema y que hoy luchan por cambiar la cultura de otras pacientes que precisan recuperar su salud.

— ¿Es difícil para esos padres convencer a los hijos para que se acerquen?

— Es muy complicado, por eso desarrollamos estrategias especiales para cada paciente. Por ejemplo si nos encontramos con un chico mayor de edad o con padres débiles que no tienen poder sobre sus hijos, etcétera.

Cómo es Aluba

La institución está compuesta por un grupo de profesionales especializados en la prevención y tratamiento de las patologías de los trastornos alimentarios, con una trayectoria de más de 20 años y con unos 20.000 casos atendidos. Aluba dicta su curso anual de postgrado en Patología Alimentaria en el marco de los cursos de extensión universitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. A su vez, ofrece becas a profesionales del interior y del exterior del país.

Los programas de tratamiento llevados adelante por la Asociación son difundidos y ampliamente reconocidos por la Academia Americana de Patología Alimentaria (EE.UU.), el Consejo Europeo de Patología Alimentaria y en congresos, simposios y eventos científicos de la especialidad a nivel mundial.

A partir de 1990 el modelo terapéutico y su implementación trascienden las fronteras. Se crearon dos centros en Montevideo (Uruguay), y en 1995 uno en Barcelona (España), y desde 1992 es incorporada por la Universidad de Buenos Aires en los cursos de posgrado, presenciales y a distancia, destinados a profesionales médicos y psicólogos.

Esta experiencia, sumada al control de trece centros de atención terapéuticos que funcionan en las delegaciones que Aluba tiene en el interior de Argentina, categoriza a la institución como referente obligado en todo lo relacionado con los trastornos alimentarios de bulimia y anorexia.

Sus tratamientos terapéuticos integrales se dirigen a resolver enfermedades como anorexia nerviosa, bulimia y síndrome de Prader Willi. El tratamiento es interdisciplinario, centrado en la autoayuda y organizado como Hospital de Día.

El modelo contempla un abordaje integral del paciente, teniendo en cuenta los aspectos psicológicos, psiquiátricos y clínicos, sin perder nunca de vista al paciente, como persona integrada en un contexto social determinado.

Contactos

Ayer abrió sus puertas al público la sede de ALUBA Santa Fe en Irigoyen Freyre 3.008 (esquina 4 de Enero).

Por consultas comunicarse al 0343-4223873 o al mail alubasantafe@hotmail.com

Es imprescindible realizar un tratamiento

Según la OMS, un 15% muere a causa de estas patologías. Si aquellos que las padecen no se tratan:

• pueden agravar su salud;

• pueden tener problemas con el colegio, con la familia y con la sociedad;

• perderán su autoestima;

• deterioro de la personalidad;

• no lograrán independencia y autosuficiencia;

• no obtendrán una inserción social adecuada; entre otras cosas.

Trastornos alimentarios

95% De los que padecen ese tipo de trastornos son mujeres. La bulimia y la anorexia pueden ser consideradas como un síndrome de falla en la adaptación al medio social.

Bulimia
El paciente bulímico presenta episodios recurrentes de voracidad; conciencia de que el patrón alimentario es anormal; sentimiento de no poder con la ingesta; oscilaciones significativas de peso; deterioro de piezas dentarias en vomitadores; alternancia con ciclos restrictivos; conductas compensatorias como escupir, abuso de laxantes, abuso de líquidos para compensar el hambre o provocar el vómito; ayuno e hiperactividad.

Anorexia
El paciente anoréxico falta de conciencia de la enfermedad; miedo intenso a la obesidad; distorsión del esquema corporal (se ven gordos a pesar de tener bajo peso); rechazo a mantener el peso en nivel normal; caída del cabello; amenorrea, piel seca; hipotensión –hipotermia; cortado de los alimentos en trozos pequeños; ingesta lenta; masticado largo antes de tragar; preferencia por porciones muy pequeñas; ocultamiento de la comida.
INTERNET


Funciona en Irigoyen Freyre y 4 de Enero

Aluba inauguró su sede
La institución que trata, asesora y previene sobre patologías alimentarias abrió su sede local. Atenderá a pacientes con obra social y dará becas para quienes no tengan cobertura médica.

De la redacción de El Litoral

redaccion@ellitoral.com

Miguel y María Julia no podían dejar de sonreír este mediodía. Era obvio: el empeño y el esfuerzo puestos junto a otros padres de nuestra ciudad para abrir la delegación local de ALUBA (Asociación de Lucha contra Bulimia y Anorexia) era una realidad.

Dejarían de viajar a Paraná con Estefanía, su hija de 21 años, para que continúe su tratamiento por estos trastornos de la conducta alimentaria, que inició en la delegación de la institución de la vecina ciudad hace tres años y medio.

“Era fundamental que Aluba se instalara en Santa Fe porque un porcentaje muy grande de los pacientes que concurrían a Paraná eran oriundos de la ciudad y la zona. Esto les facilitará bastante a pacientes que deben concurrir a la institución varias veces por semana, de acuerdo al avance de la enfermedad”, opinaron los padres, mientras se ubicaban en las sillas del salón antes de que comenzara el acto de presentación, que fue presidido por Mabel Bello, consultora médica de Aluba y creadora del tratamiento implementado en la institución.

Miguel admitió que “mi esposa se dio cuenta de la enfermedad antes que yo; y a mí me costó reconocer la enfermedad de nuestra hija. Pero una vez que nos dimos cuenta de su patología llegamos a Aluba. Pudimos advertir que es la mejor institución para el tratamiento. Nuestros intentos con otros profesionales eran muy aislados, pero en Aluba, el tratamiento continuo que ofrecen y el apoyo de otros pacientes hace que el método sea el ideal”.

Un psiquiatra, psicólogo y médico clínico, además de especialistas que concurrirán, según las necesidades, estarán al frente de la delegación local de Aluba, para brindar atención clínica a los pacientes, además de organizar grupos de autoayuda y diferentes actividades de prevención, entre las que se incluirán charlas en colegios y escuela para padres.

“Pero también tenemos padres que apoyan como coordinadores el proceso de una familia que necesita cambiar de cultura para recuperar la salud”, adelantó la Dra. Mabel Bello, quien destacó que “los que hoy estrenan este lugar son padres de familia que tienen sus hijas curadas dentro del sistema. Ellos son gestores del cambio también”.

Niegan la enfermedad

Por otra parte, Bello informó que “la curiosidad de esta patología es que los pacientes no tienen conciencia de la enfermedad y, si lo saben, lo niegan, de manera que es difícil de abordarlos porque no están interesados en curarse y no siguen las indicaciones de los médicos. Por eso, el grupo de autoayuda es la mejor forma de descubrir la patología en el otro”.

Y agregó: “La patología es independiente de la forma del cuerpo y tiene más que ver con el miedo a crecer y el medio a las responsabilidades, en realidad, miedo a ser uno mismo. El tratamiento permite que la persona consiga ser eficiente en sus relaciones personales, que tenga confianza en el futuro y que opere sobre él. Esta transformación es lo que hace un equipo bien armado y entrenado”.

Por este motivo, agregó que “nuestro núcleo son las patologías alimentarias -que puede darse en niños y adultos, aunque estos últimos generalmente la arrastran desde la adolescencia, que es donde se ve más- pero hay otras que coexisten como los trastornos del afecto, el trastorno bipolar o el obsesivo compulsivo, que también se atienden -y se curan- para poder abordar bien la patología”.


Salud: Aluba se instalará en Santa Fe para tratar la bulimia y anorexia

La entidad lleva 23 años trabajando con pacientes con trastornos alimentarios. Cuando terminen de refaccionar el inmueble, los profesionales comenzarán a atender en nuestra ciudad.

Parece impensado que una adolescente llegue a pesar poco más de 40 kilos porque no ingiere alimentos. O que se encierre en su habitación por horas con la luz apagada, sin tener contacto con nadie. O que haya que acompañarla al baño, para controlar que no se provoque el vómito cuando se ducha. O que deba abandonar la escuela por el deterioro de su salud.

Cientos de casos como estos llegan a la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), entidad que próximamente abrirá sus puertas en nuestra ciudad. Será la primera delegación creada en la provincia de Santa Fe para el tratamiento de los trastornos alimentarios en un país donde uno de cada 25 jóvenes padece este tipo de enfermedad.

Por el momento se está refaccionando la sede que funcionará en un local alquilado, sito en la esquina de 4 de Enero e Irigoyen Freyre, frente a la escuela de Comercio. Apenas se culminen los trabajos de reparación general del inmueble -probablemente para marzo-, un equipo de profesionales comenzará a atender en la ciudad.

Hasta ahora, las jóvenes que padecen bulimia y anorexia deben viajar a Paraná donde funciona la delegación más cercana de la entidad. De 90 pacientes que se atienden allí, el 40% proviene de Santa Fe. “La iniciativa de traer Aluba acá surgió de un grupo de padres santafesinos que tiene sus hijos en tratamiento en Paraná. Pidieron la autorización a la comisión directiva y se la concedieron porque aún no hay ninguna delegación en la provincia”, señaló Rodolfo Montero, delegado de Aluba Entre Ríos, y padre de una ex paciente, que está asesorando en la organización de la sede local.

ALUBA es una organización no gubernamental fundada en el país en el año 1985 por iniciativa de la médica psiquiatra Mabel Bello, quien ideó un modelo terapéutico para el tratamiento y prevención de las patologías de los trastornos alimentarios. La delegación de Santa Fe se sumará a las otras 12 diseminadas por el país y el exterior, dado que se hay centros en Montevideo y Barcelona.

La entidad se financia con el aporte de los padres de las pacientes: en algunos casos las obras sociales se hacen cargo y en otros, no. “Hoy tenemos un 40% de becadas porque lo importante es que nadie se quede sin tratamiento”, sostuvo Montero, quien añadió que el arreglo del inmueble de 4 de Enero e Irigoyen Freyre se está haciendo a pulmón, con mucho esfuerzo.

Este padre paranaense sostiene, quizá por experiencia, que lo más importante es el compromiso de la familia. Tanto la bulimia como la anorexia son trastornos que requieren 4 ó 5 años de recuperación del enfermo y unos nervios de acero de los familiares cercanos.

Todas las edades, ambos sexos

La licenciada en Psicología, Alicia Bello, hermana de la fundadora de Aluba y coordinadora de las delegaciones, dio a El Litoral algunas estadísticas. De los 3.000 pacientes que atienden en en país, el 10% son hombres. Cuando Aluba empezó hace 23 años, la población que sufría estos trastornos tenía entre 12 y 18 años. Hoy están tratando a chicos de 3 años o más y a mayores de 40.

¿Qué es la bulimia y la anorexia?

Son trastornos alimentarios que están tipificados en la psiquiatría. “El síntoma es con la comida pero la enfermedad es psiquiátrica”, explica Bello.

Se llama anorexia al rechazo irracional hacia la comida que trae aparejada una tendencia a la desnutrición. La bulimia tiene como característica principal la ingestión de grandes cantidades de alimentos durante un corto período de tiempo (atracones) y con un temor intenso a engordar. Ambas enfermedades comparten síntomas y son “multicausales”, dice Bello.

Según sostiene, “tienen que ver con lo genético, con lo cultural y familiar, con una estructura aditiva del enfermo y la presión social, porque hoy ser gordo o viejo es mala palabra. Eso confunde mucho a los jóvenes que están buscando su identidad y a los padres que quieren que sus hijos encajen con el modelo impuesto”. Normalmente hay un hecho disparador del trastorno que puede ser circunstancial, como haber comenzado una dieta.

Ahora también están ingresando a Aluba casos de “vigorexia”, es decir, personas que se ven flacas y se convierten en adictas al gimnasio y a los anabólicos y terminan con un desequilibrio emocional.

Se recuperan

Actualmente estas enfermedades tienen tratamientos, pero si no son tomadas a tiempo pueden llevar a la muerte. El método de Aluba se basa en la asistencia interdisciplinaria: psicológica, psiquiátrica, clínica, con grupos de apoyo y trabajo con las familias y el entorno del paciente.

“Son procesos de recuperación largos porque hay muchas posibilidades de recaída. Si el paciente está en crisis entra en una meseta, después avanza mucho pero puede recaer, igual que un adicto. El paciente tiene miedo a vivir, al fracaso, a su sexualidad, hay que brindar mucha contención”, agrega Bello.

ALUBA también pone el acento en la prevención, por eso brinda charlas, reparte volantes informativos y recibe a pasantes de los posgrados en patología alimentaria

Síntomas

El anoréxico tiene terror a engordar: se somete a dietas severas, cuenta las calorías de todo, come trozos pequeños, usa laxantes o diuréticos para purgar el cuerpo, tiene rituales con la comida. Vive pálido, con frío, pierde mucho peso, se siente débil y sufre mareos. Realiza hiperactividad para bajar de peso, se aísla socialmente, el carácter se vuelve irritable, existe depresión en el 40 ó 45% de los casos, tiene conductas obsesivas, autoexigencia, rechazo a la sexualidad.

Las conductas del bulímico, en cambio, pasan por los atracones, su forma de comer compulsiva y a escondidas. Se provoca vómitos, abusa de laxantes y diuréticos. Esto le causa fatiga, bruscos cambios de peso, marcas en las manos y hasta pérdida de dientes por el ácido gástrico. Se vuelve irritable, se siente culpable, oscila entre la autoexigencia y el abandono, entre la euforia y la depresión.

Un calvario para la familia

Elsa Díaz es abuela de una adolescente anoréxica en recuperación. Forma parte del grupo de padres que está organizando la delegación local de ALUBA. Su testimonio sirve de referencia para que las personas que tengan un familiar enfermo puedan buscar ayuda en la entidad.

“Todos entramos a Aluba terriblemente mal y desorientados, sin saber qué hacer, y allí encontramos una guía. La enfermedad de mi nieta, que vive conmigo, saltó cuando la llevé a una guardia porque tenía los ganglios inflamados y yo le dije a la médica que me preocupaba porque estaba bajando de peso y casi no comía. La doctora dejó los ganglios a un lado, la pesó, la midió, le hizo preguntas y me dijo “esta chica es anoréxica’. Por entonces, ella tenía 15 años y pesaba 43 kilos. Yo antes había escuchado sobre la enfermedad, pero uno siempre piensa que le va a tocar a otro.

A ella le diagnosticaron “anorexia nerviosa’, no comía, se dejaba estar, podía pasar todo el día en su cuarto con la luz apagada y no salía ni hablaba con nadie. Se fue introvirtiendo. Tuvo que dejar la escuela porque su salud es prioridad.

“Aprendió a engañarme en lo que se refiere a la comida, hay que controlarla en todo momento en las ingestas, y hasta cuando va al baño, porque si tira la cadena o abre la ducha puede vomitar sin ser escuchada.

“Hay una fase del tratamiento de Aluba en la que tiene que ir todos los días, de 8 a 17 horas: come allí, la atienden médicos, psicólogos y psiquiatras, se forman grupos de autoyuda. La familia también tiene que aprender a contener al paciente.

“Todo empieza con una anormalidad en la alimentación, pero la raíz es psicológica. Gracias a Dios la enfermedad se cura, pero mientras tanto la familia debe apoyar mucho. Se cambian los hábitos: no más televisor a la hora de la comida, no llevar bandejas a la mesa, sino servir la porción en el plato, comer 6 veces al día. Al principio es difícil; ella daba vueltas toda la mañana para tomar un vaso de leche. Después de un año de tratamiento, está mejor”.
RADIO

El 40% de los paciente son indigentes

Salvan vidas: Aluba necesita la colaboración de todos

El titular de la delegación entrerriana de la Asociación de Lucha contra la Anorexia y la Bulimia, (ALUBA), Rodolfo montero, en diálogo con Radio La Voz, comentó a importancia de la función de la institución e hizo un llamado de atención por la difícil situación económica que podría llevar a cerrar la delegación entrerriana; Desde hace más de 1 año solicitan audiencia con el Ministro de Acción Social y no tienen respuestas ; Es preocupante ya que se trata de un enfermedad con un alto riego de muerte.

Montero, manifestó que es preocupante, ya que la enfermedad tiene particularidades, la Bulimia, casi no se nota, porque las adolescentes tiene en peso normal o sobre pesos y se provocan el vomito. En cuanto a la anorexia se restringe la comida. En cifras preocupantes, el 15 % de jóvenes en edad de cursar el polimodal, padecen desorden alimentarios, y el 20 % de los pacientes corren riesgo de muerte. La enfermedad multicausal, es un desequilibrio emocional.

La institución que actualmente posee el 40% de los pacientes en estado de indigencia. “algunos no tienen ni para llegar a la institución”, manifestó Montero y destacó que “jamás se dejó de atender a ninguna persona con problemas”, y agregó que “la mayoría de los indigentes son derivados de Hospitales Públicos”.

Además comentó que desde el gobierno provincial, no se responde a los pedidos de audiencias y tampoco al cumplimiento de solicitudes y aprobaciones realizadas por la legislatura ante el poder Ejecutivo, entre los que se encuentra la autorización para que el Estado provincial les otorgue una casa o espacio para que pueda funcionar o la firma de un convenio prestacional, para que el gobierno afronte los gastos de tratamiento de del pacientes indigentes, hasta el momento nada ha ocurrido y el Estado aún está ausente.

La problemática de la institución se agudiza ya que hace una semana comenzó a funcionar la delegación en la provincia de Santa Fe y la mitad de los pacientes fueron derivados a ese centro, complicando la situación económica de Entre Ríos, por contar con la mayor cantidad de indigentes.

“Situación comprometida”. Es el termino que utilizó Montero para describir la realidad de Aluba en Entre Ríos. Es importante destacar que el Estado no cuenta con ningún centro de atención especializada para atender la enfermedad que requiere tratamiento diario. “ los chicos se mueren, vomitan, tienen una vida infeliz, abandonan las cosas, se mueren”, expresó Montero en un llamado desesperado a la comunidad entrerriana.

Aquellas personas que puedan colaborar con la institución pueden hacerlo llamando al teléfono 0343-4223873 del ciudad de Paraná.

Es de destacar que el expediente de la institución se encuentra en el despacho del Ministro de Acción Social de la provincia, Ángel Giano.