Bulimia y Anorexia: “El 40% es genético y el 60% social”

  • La predisposición genética y la pauta social desencadenan estos Trastornos de la Alimentación
  • El desencanto, la crítica y una mayor exposición en el mundo de las redes sociales son determinantes en la aparición de la Bulimia y Anorexia
  • ALUBA sigue concientizando sobre esta patología alimentaria que afecta a cada vez más jóvenes, sobre todo mujeres, aunque hay un aumento importante de varones y niños
En el mes del “Día Internacional de la Lucha Contra la Bulimia y Anorexia”, que se celebra el 30 de noviembre, la Asociación Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA) sigue concientizando sobre estos trastornos de la alimentación que afectan mayoritariamente a la población adolescente y femenina.

La Dra. Mabel Bello, consultora médica y fundadora de ALUBA, explicó que se trata de patologías que comienzan en la sociedad: “El 40% es genético pero el 60% es social. La parte genética es la que da la predisposición. En el desarrollo la mayoría de las niñas, que entre los 13 y los 15 están desconformes con su cuerpo, buscan hacer dietas, pero sólo el 10% llegará ala patología alimentaria”.

Basado en el trabajo de esta institución, que tiene más de 30 años, “solo el 13%”  de esa población sufriría Bulimia y Anorexia, destacó la médica psiquiátrica.

“Las demás al mediodía se olvidan e injerirán alfajores y hamburguesas. Aquellas que siguen la dieta tienen características especiales: son estudiosas, perfeccionistas, exigentes y obsesivas, pero a la vez tienen muchas reglas y les cuesta entender las emociones. En este rango se encuentra el espectro autista (Asperger, por ejemplo): el autismo tiene como principal patología añadida el trastorno alimentario”.

Pero hay también otro grupo de personas vulnerables, es decir las que se caracterizan por sus emociones cambiantes: “Se puede identificar el gen de la bipolaridad. Las chicas tienen emociones que cambian todo el tiempo y no son seguras de sí mismas: se equivocan por su impulsividad, lo que las hace tener la autoestima baja”, puntualizó Bello.

El 60% de la influencia es social y ejercida por la “pluralidad de imágenes” a la que los jóvenes se exponen, sobre todo en redes sociales. La Patología Alimentaria afecta más a mujeres que a hombres. Sin embargo, desde 1986, cuando ALUBA comenzó su trabajo, ha aumentado la incidencia en varones. “Por aquel entonces se presentaban uno o dos casos entre 100 chicas, hoy los hombres le prestan mas atención a su cuerpo y es por eso que los casos han aumentado”, advirtió.

En ALUBA se trabaja también con niños en el Programa de Atención a Niños (PAN), ya que desde los 3 años se presentan casos de rechazo a la comida. “A veces los padres tienen miedo a que sus hijos sean gordos, del mismo modo que en el jardín de infantes estos temas del ‘gordo’ y del ‘flaco’ aparecen”, señaló.

Por su experiencia a nivel nacional e internacional, la Dra. Bello considera que los padres “no son responsables por el desarrollo de las patologías alimentarias pues la influencia social hoy por hoy es fundamental”, y completó: “Mas allá de la predisposición genética heredada, las redes sociales tienen mayor penetración que las familias”.

Aseguró además que el orden alimentario y la recuperación física “se corrige rápidamente” pero lo importante es la parte social: “La reinserción social asegura que la patología no vuelva. Las personas que padecen Patología Alimentaria han sufrido situaciones sociales frustrantes, bullying en la escuela o algo que las inhibió, concentrando su atención en el cuerpo. Ven distorsionada su imagen: aquí aparece la frase ‘Los flacos tienen éxito’, influyendo con su discurso”.

Acerca de esa distorsión de la imagen, la misma es persistente, como así también el miedo a engordar. “Aunque haya recuperación física, es usual que sigan rechazando la comida por miedo a engordar. En todas la publicaciones de Anorexia aparece una chica muy delgada con un espejo en donde aparece una imagen en donde se ve obesa: ese es efectivamente el sentimiento de quienes padecen estas patología”.

Bello destacó que la recuperación finalmente se cumple si la persona acepta “madurar y tener un proyecto de vida”, lo que evita futura recaídas. Desde ALUBA se trabaja grupalmente con clases de teatro, baile, promoviendo el contacto social. “Aquellas mamás que cuando se fundó nuestra institución eran adolescentes en tratamiento, hoy son madres de adolescentes y han podido, con la misma genética, acompañar a sus hijos de tal manera que no han presentado la patología. Es fundamental comunicarse y pedir ayuda”, concluyó.

Dra. Mabel Bello sobre Bulimia y Anorexia: “Hay que estar atentos a la comunicación, no a la comida”

La Dra. Mabel Bello, Consultora Médica y Fundadora de la Asociación Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA), ofreció algunas conceptos sobre los dos principales trastornos de la alimentación, Bulimia y Anorexia, que afectan mayoritariamente a mujeres (en un 85-90%) y tienen una incidencia de mortalidad es del del 5% al 15% en las adolescentes mujeres.

Entrevistada en el programa Puentes de Esperanza de América TV, afirmó: “Si bien es una patología que existió desde que el hombre empezó a comer, en realidad es un proceso cultural y de este siglo, que en este tiempo se incrementa a través de las redes sociales, desde donde se viralizan los síntomas. En la cultura está la patología”.

Contrariamente a lo que se piensa, la Dra. Bello advirtió: “Hay que estar atentos a la comunicación, no a la comida. Por ejemplo, si tenemos un chico que le cuesta comunicarse por tímido, o por ser objeto de bullying; porque le cuesta entender a otros o si es muy obsesivo por el estudio; si se preocupa mucho por la aprobación de los demás, si tienen altibajos emocionales, si son impulsivos; o si les cuestan las relaciones estables.
En cualquiera de los casos, tienen una vulnerabilidad especial hacia la patología alimentaria”.

La Anorexia y la Bulimia son dos formas clínicas de la misma patología, una se puede transformar en la otra. “En la primera, chicas que no comen, que comen poquito o que comen poquito y vomitan. En la segunda, chicas que quieren hacer dieta, no soportan la hambruna y de pronto tienen atracones que no programaron. Así comienzan el ciclo atracón, vómito (conductas purgativas), ayuno, transgresión”, describió.

Síntomas

“La obsesión por el cuerpo es lo que sigue al fracaso social”, subrayó la Dra. Bello. “Cuando empieza la patología alimentaria se produce un corte con el mundo exterior. A veces no parece que las personas están ailsladas: realizan actividad física de modo aumentado, parecen preocupadas por su salud e integradas a su entorno. Pero ni su salud está cuidada ni sus efectos son estables: en realidad presenta una obsesión por el
cuerpo. Debe llamarnos la atención aquel que no se queda quieto, que no se puede comunicar, que es obsesivo, que se aisla”.

Según la experta, las redes sociales tienen “más influencia que el entorno familiar”. La patología alimentaria aparece en cualquier configuración familiar: familias monoparentales, huérfanos, familias con madre y padre, etc. “La vida tiene que tener un equilibrio entre el estudio, la actividad física y la comunicación”, recomendó. La Anorexia y la Bulimia se presentan con diferencias en hombres y en mujeres. En el 100% de los casos el 85-90% es padecida por mujeres. Los hombres tienen formas clínicas especiales como la Vigorexia, que es desarrollar músculos para compensar las inseguridades.

 

ALUBA y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires acuerdan trabajar juntos en campañas de prevención

ALUBA y Defensoría del PuebloCon motivo de la celebración del 2 de junio como el Día Mundial de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria, la Dra. Mabel Bello, consultora médica y fundadora de ALUBA celebró una reunión clave con el Defensor del Pueblo Adjunto de la Provincia de Buenos Aires, Walter Martello, en la cual acordaron realizar tareas conjuntas para poner en marcha campañas de prevención, concientización y visibilización destinada a padres, alumnos y docentes.

“Hace diez años se sancionó una ley que creó un programa nacional contra trastornos alimentarios como la obesidad, la bulimia y la anorexia. Varios de los artículos terminaron siendo vetados y actualmente se incumple gran parte de la norma, especialmente en lo que se refiere a los tratamientos que deben ser cubiertos por las obras sociales y la regulación de la publicidad. El desafío pasa por crear las herramientas que permitan prevenir los trastornos alimentarios y atender adecuadamente a quienes padece estas enfermedades”, resaltó Martello, a cargo del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo.

Durante el encuentro también se dialogó sobre la “casi nula” aplicación de la denominada Ley de Talles en la Provincia y de la necesidad de elaborar un nuevo marco normativo, especialmente en Buenos Aires donde en los últimos años naufragaron distintos proyectos (perdieron estado parlamentario en la Legislatura) que apuntaban a crear un Programa Provincial de Prevención y Control de los Trastornos Alimentarios.

Sobre ese tema, la Dra. Bello reclamó una normativa que “resulte aplicable y que apunte a sincerar los talles de las vestimentas”. Además, la consultora médica describió los avances terapéuticos alcanzados por ALUBA, asociación civil creada en 1986. “En nuestros primeros relevamientos, registramos que uno de cada diez jóvenes padecía bulimia o anorexia. Actualmente estamos registrando que son tres de cada 10, se triplicaron”, alertó.

“El tratamiento tiene que ver un poco con la alimentación. Para nosotros es sencillo realimentar al paciente. Pero lo más complejo es educar a los padres y a los adolescentes en la posibilidad de comunicarse con otros, para de esa forma llegar a buen puerto y tener una vida feliz”, agregó.

En esa línea, sostuvo que “los chicos se aprenden de memoria la tabla de calorías, pero se convierten en ‘neuróticos ilustrados’. Es decir, saben de la enfermedad, pero igualmente se pegan el atracón o no comen. Es muy importante alertar a los maestros y profesores. Hemos registrado casos en el último tiempo de niños y niñas abanderadas con trastornos de alimentación, como así también chicos y chicas que se autoflagelan mediante cortes en su propio cuerpo”.

“Actualmente, el 40% de los trastornos alimentarios tienen que ver con la genética y un 60% con cuestiones sociales. Un primer paso que se podría dar es sincerar los talles, garantizando que cada uno cumpla con las medidas correspondientes”, concluyó la Dra. Bello.