Perfiles y argumentos

chica_06El perfil del paciente anoréxico

Observemos con atención:

  • Falta conciencia de la enfermedad
  • Miedo intenso a la obesidad
  • Distorsi√≥n del esquema corporal (se ven gordos a pesar de tener bajo peso)
  • Rechazo a mantener el peso en nivel normal
  • Ca√≠da del cabello
  • Amenorrea, piel seca
  • Hipotensi√≥n – Hipotermia
  • Cortan los alimentos en trozos peque√Īos
  • Comen lentamente
  • Mastican largo rato antes de tragar
  • Prefieren peque√Īas porciones
  • Tiran, escupen o esconden la comida
  • Pueden consumir anorex√≠genos, laxantes y/o diur√©ticos
  • Cuentan las calor√≠as
  • Tienen rituales con la comida
  • Realizan hiper actividad para bajar de peso
  • Se aislan socialmente
  • El car√°cter se vuelve irritable
  • Existe depresi√≥n en el 40 √≥ 45 % de los casos
  • Tienen conductas obsesivas
  • Auto exigencia
  • Rechazo a la sexualidad
  • Pueden darse atracones
  • Usan ropa suelta (se tapan el cuerpo)
No olvidemos la importancia de la detección temprana.

chica_07El perfil del paciente bulímico

Observaremos con atención:

  • Episodios recurrentes de voracidad
  • Conciencia de que el patr√≥n alimentario es anormal
  • Sentimiento de no poder para la ingesta
  • Oscilaciones significativas de peso
  • Deterioro de piezas dentar√≠as en vomitadores
  • Alternan con ciclos restrictivos
  • Tienen conductas compensatorias como: escupir, abuso de laxantes, abuso de l√≠quidos para compensar el hambre o provocar el v√≥mito
  • Ayuno
  • Hiperactividad
  • Cortan los alimentos en trozos grandes, comer r√°pidamente
  • Apenas mastican o tragan sin masticar
  • Prefieren grandes porciones
  • Son mayormente ab√ļlicos
  • Engrosamiento glandular (par√≥tida) en vomitadores
  • El car√°cter se vuelve irritable
  • Se sienten culpables
  • Comen a escondidas
  • Roban para comprar comidas
  • Obsesi√≥n por la silueta y el peso
  • Oscilan entre la auto exigencia y el abandono
  • Oscilan entre la euforia y la depresi√≥n
  • Suelen abandonar todo lo que emprenden
No olvidemos la detección temprana.

Los argumentos m√°s comunes de un hijo enfermo

La “verdad universal” que todo enfermo de Anorexia o Bulimia proclama es la m√°s dif√≠cil de rebatir para cualquier padre inexperto, por lo que debemos prestarle especial atenci√≥n; “Estoy sano”, afirman. Y esto es la base de sustentaci√≥n de la enfermedad. Tambi√©n merecen un breve an√°lisis las argumentaciones que co-m√ļnmente utilizan para justificar conductas patol√≥gicas
A continuación consideraremos algunas de ellas:

Estoy sano

Tengamos en cuenta que el paciente no tiene con-ciencia de enfermedad. presenta distorsión de la imagen corporal (se ve gordo y cuando más adelgazada, más gordo se ve).
El terror a engordar est√° presente y la combinaci√≥n de todos estos factores da como resultado un actitud defensiva frente a la posibilidad de cualquier tipo de alternativa terap√©utica “que lo engorde”.
Ante esta situación, siempre negará la enfermedad y nunca estará dispuesto a concurrir a una consulta médica.
A esta altura comprendemos que tenemos que buscar asistencia especializada a pesar de su ne-gativa.
No espere busque un diagnóstico correcto.

Quiero engordar, pero…

Si nuestro hijo est√° con muy bajo peso es realmente cuando m√°s nos alarmamos. En nuestra desesperaci√≥n insistimos para que coma, aunque sea un poco. Seguramente nuestros ruegos o amenazas ser√°n in√ļtiles. Se seguir√° viendo gordo y persistir√° con su dieta. Sin embargo puede ocurrir que reconozca estar flaco y asegure que est√° haciendo esfuerzos por aumentar de peso sin resultado. En ocasiones, se animar√° a comer delante de nosotros para sostener su teor√≠a. Est√© atento entonces: ¬Ņcu√°ntos ayunos se alteran con las comidas? ¬ŅExisten conductas purgativas que podamos detectar?
Si la situación persiste, no demore la consulta médica.

La comida me cae mal

Esta excusa es muy frecuente para justificar el ayuno o la alimentación insuficiente. En oca-siones, los padres angustiados deambulan por infinidad de especialistas, realizan todo tipo de estudios con resultados negativos. Pese a ello, el paciente insiste con su mal imaginario y se niega a comer.
Investiguemos. No justifiquemos excusas para no comer.

Ahora soy vegetariano

Con el aparente propósito de llevar una vida saludable, el paciente decide suprimir algunos alimentos. Lo hace con los que considera que tienen mayor valor calórico, entonces elige sólo algunas verduras (a veces un poco de queso), y se transforma así en vegetariano. Defiende a rajatabla su postura y comienza a restringir cada vez más la variedad de vegetales que integran su alimentación. Prefiere generalmente el zapallo y la zanahoria, logrando de esta manera su objetivo de bajar de peso.
Recordemos que la alimentación debe ser variada, equilibrada y completa.

Mis ocupaciones me impiden comer en casa

Las tareas escolares, el trabajo, los compromisos ineludibles, los exámenes o el estudio suelen utilizarse como argumento para no comer en casa. Si dejamos que esto ocurra, no habrá tiempo para la comunicación familiar y no estaremos en condiciones de conocer la forma en que nuestro hijo se alimenta. Su objetivo es que no lo veamos comer (para hacerlo a escondidas o para no comer). No permitamos que esto suceda.
Compartamos la mesa familiar.

Estoy constipado, necesito una medicación efectiva

No se deje enga√Īar, cada persona tiene su pro-pio ritmo biol√≥gico. No es necesario automedicarse. Una buena alimentaci√≥n y una vida sana, es la soluci√≥n que su hijo necesita.
No permita que su hijo se automedique.

Soy grande para que me controlen

Cuando esta frase se repite con frecuencia es muy posible que nuestras sospechas estén bien fundadas. En nombre de la libertad, el paciente pretende ocultar sus conductas y persistir en sus hábitos.
Pongamos en evidencia la enfermedad.

Que nadie entre a mi cuarto

Es sorprendente conocer el cuarto de un bulímico. La experiencia va mas allá de lo imaginable. resulta ser el espacio donde todas las conductas patológicas pueden practicarse en secreto. El desorden y el caos reinan y podemos hallar desde restos de comida, paquetes de galletitas, chocolates, etc. Todo es posible
Pongamos orden no sólo en el cuarto. Ayudemos a nuestros hijos a ordenar su vida.

“NO” a los tratamientos

“Estoy bien” o “estoy mejor” son algunas de las afirmaciones que suelen repetirse con relativa frecuencia. Ante esta situaci√≥n, se responde con firmeza. No debemos ser c√≥mplices de la enfermedad. Si hemos comenzado un tratamiento, no permitamos que se abandone. Si todav√≠a no lo hemos hecho, comencemos ya. No aceptemos argumentos que posterguen esta decisi√≥n, encaremos el problema. Tenemos un compromiso con la vida y con nuestros hijos.¬†Cumplamos con nuestro deber de padres. Velemos por la salud de nuestros hijos.

Los maestros y las escuelas

Todos sabemos que la Anorexia Nerviosa y la Bulimia aparecen en la adolescencia. Si bien la edad de comienzo ha bajado en los √ļltimos a√Īos, el grupo de riesgo est√° en la escuela.
Los maestros deben interesarse en esta problemática y colaborar con familia en la detección temprana. El rol del docente es fundamental para formar jóvenes libres de adicciones y aptos para la vida. Por tal razón es necesario que estén debidamente informados acerca de éstas patologías. Si logramos que se capaciten, potenciaremos la acción de la familia en la lucha diaria contra este flagelo. Es lógico revalorizar entonces el rol del docente en la prevención y detección temprana.

La alimentación en el recreo

El recreo es la pausa que permite el descanso y la reposición de energías para continuar la actividad. Este tiempo de relax es importante y debe ser bien utilizado. Los alumnos deben ingerir alimentos adecuados que les aseguren un crecimiento normal y buen rendimiento en las actividades escolares. Si la conducta en este sentido no es la apropiada, se ha encendido la primera luz de alerta.
Recordemos que la Anorexia Nerviosa y la Bulimia comienzan con una dieta.

La actividad física y los deportes

La gimnasia forma parte de una vida sana. Contribuye al desarrollo armónico de nuestros jóvenes. Estimular su práctica es saludable, pero prestemos atención. La hiperactividad es uno de los síntomas de la Patología Alimentaria.
Cuando el ejercicio se practica con el √ļnico fin de bajar de peso, en forma intensa y compulsiva y en sesiones prolongadas, no es beneficioso, por el contrario, reactiva la enfermedad.
Cuidemos que la actividad física se realice en su justa medida.

El perfeccionamiento

Prestemos atenci√≥n al alumno ejemplar. La presentaci√≥n de sus trabajos, su dedicaci√≥n al estudio, sus rutinas, despiertan nuestra admiraci√≥n. Lo ponemos como ejemplo ante el resto de la clase, lo consideramos “el mejor”. Este tipo de personalidad, donde el perfeccionamiento se manifiesta en todo momento, es caracter√≠stico del anor√©xico. Observemos en-tonces, ¬Ņse muestra obsesivo con su f√≠sico? ¬Ņse es-fuerza por conseguir “el cuerpo perfecto”? ¬Ņc√≥mo es su alimentaci√≥n y su actividad f√≠sica?.¬†Descubramos a tiempo la Anorexia Nerviosa. A veces est√° escondida en la abanderada de la escuela.

Los cambios de car√°cter

Esta es una se√Īal de alerta que debe ser te√Īida en cuenta. La agresividad, la ira, los excesos de llanto, la inestabilidad emocional y el aislamiento est√°n presentes en la patolog√≠a alimentaria. Si advertimos estos cambios, observemos tambi√©n si existen otros signos que completen el cuadro de la enfermedad.
Observemos a nuestro alrededor. La enfermedad est√° al acecho.

El “patito feo”

La baja autoestima, la falta de confianza en las posibilidades de √©xito, hacen que un adolescente se considere un “perdedor”. Esta es una caracter√≠stica que acompa√Īa tanto a la Anorexia Nerviosa como a la Bulimia. Prevengamos su aparici√≥n. Fomentemos en los alumnos la fe en s√≠ mismos.
Ense√Īemos a los j√≥venes a tener confianza en sus propias fuerzas.

La escala de valores

Nuestra cultura privilegia el poder, el dinero y el culto al cuerpo sobre otros valores tradicionales que se van perdiendo. Observemos con atenci√≥n. ¬ŅQu√© persiguen los chicos?. ¬ŅQu√© les preocupa?. Si nos detenemos a escuchar sus conversaciones, no puede faltar “la dieta m√°gica” o “el ¬īcomo adelgazar”. Despertemos en ellos otros intereses; provoquemos un cambio, evitemos la lucha por el “f√≠sico ideal”.
Eduquemos con amor para la vida.

La falta de concentración

Suele ocurrir que un buen alumno baje su rendimiento, no pueda concentrarse y por momentos parezca ausente. Seguramente algo le preocupa. Averig√ľemos qu√© pasa. La Anorexia Nerviosa y la Bulimia circunscriben a quienes las padecen, a un mundo peque√Īo donde s√≥lo existe el peso, las calor√≠as, la balanza y la dieta, y donde no hay lugar para proyectos ni para otros intereses que hagan posible vivir en plenitud.
Rompamos el círculo vicioso en el que transita la enfermedad.

La verg√ľenza de mostrarse

La distorsi√≥n de la imagen corporal que se presenta en la patolog√≠a alimentaria hace que quienes la sufren, se vean “gordos” a pesar de tener una apa-riencia normal o bajo peso. Generalmente, por este motivo, quieren esconder el cuerpo, ocultarse ante los ojos de los dem√°s. Se esconden debajo de ropa muy holgada, se niegan a usar traje de ba√Īo y evitan situaci√≥n que los obligue a mostrarse.
Ense√Īemos a los j√≥venes a aceptarse y a quererse a s√≠ mismos.

El uso del ba√Īo

Entre las conductas purgativas, el vómito autoprovocado es muy frecuente. Se debe poner especial atención para detectar este hábito; sobre todo, después de una ingesta que habitualmente se realiza en el recreo. La vigilancia debe extremarse ya que las consecuencias de esta práctica son graves. Los vómitos frecuentes pueden producir un descenso del nivel de potasio en sangre, lo que puede ocasionar un paro cardíaco. Observemos con atención. Si algo anormal sucede hablemos con la familia.

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