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Aumenta la cantidad de niños obsesionados con la estética

Tienen entre cinco y once años y una estricta convicción: no ser gordos. Influenciados por la publicidad y las conversaciones familiares, el cuidado enfermizo del cuerpo afecta a chicos que todavía ni siquiera iniciaron la pubertad. Conductas purgativas, ayunos y miedos, son algunos de sus nuevos hábitos alimentarios.

¿La belleza se está transformando en un horrible monstruo? Al revés de los cuentos de hadas, la actualidad parece indicar que en el camino para alcanzar lo que según las pautas publicitarias se necesita para ser feliz, todo se vuelve feo o grotesco.

Ayer ya no es una novedad para nadie que día a día la sociedad es bombardeada por decenas de medios que de apoco le filtran al consumidor la necesidad, por ejemplo, de ser alto y flaco para ser exitoso, entre otros clichés.

Los años de ataque mediático fueron pasando y lo realmente novedoso de esta actualidad es que la obsesión por la delgadez y la belleza copiada–que desde hace mucho tiempo ataca a los adolescente en forma de bulimia y anorexia- alcanzó a los niños que aun no cumplieron la decena de años.

Estamos hablando de chicos de tres años de edad que sufren desordenes alimenticios como producto de su miedo a engordar. Fobia al peso, conductas purgativas, miedo a engordar o ayunos, son algunos de los síntomas que presentan la población infantil de hoy y en la Argentina.

“En ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia), en estos últimos cinco año aumentó un 50 por ciento la demanda de consulta de chicos desde los tres años en adelante con claros síntomas de anorexia y hasta bulimia”, aseguró a Infobae.com Mabel Bello, fundadora de la asociación y jefa de psiquiatría del Hospital Udaondo.

Frases como “Tengo miedo a engordar” ó “No quiero ser gordo”, son conocidas en el ámbito de los jóvenes pero dentro de la población infantil se vuelve preocupante y hasta peligroso. Cuando antes era normal que una pequeña se desesperara por un postre o alguna golosina después de la cena, ahora hay chicos que hasta ayunan por temor a la gordura.

Sin embargo, hay que diferenciar los casos de anorexia infantil que no están directamente relacionados con lo estético sino más bien con alguna situación de maltrato o abuso sexual, en donde se rechaza todo lo que pueda ingresar en el organismo.

Si bien coincide en la aparición de estos casos, Gabriel Franco, de la Asociación Argentina de Prevención de los Trastornos de la Conducta Nutricional, consideró que se trata de una simple imitación que “no se sostiene en el tiempo” y que cederá naturalmente. Sin embargo, si es posible que estos chicos sean más vulnerables a este tipo de enfermedades en un futuro.

“Hace mas de 20 años que la patología alimentaría esta en su apogeo, aquellas mamás que llegaron al matrimonio con la idea de ‘mejor no comer o darle poco a los chicos’, lo inculcan en sus hijos”, afirmó Bello, quien además señaló que “sino es de la familia lo aprenden de la escuela, es una enfermedad que se transmite culturalmente”.

Incluso, la especialista destacó que en casi todas las reuniones sociales “la gente habla del cuerpo y la comida casi exclusivamente, el chico ve esto y aprende constantemente, lo mismo ocurre con la televisión”.

Mariela Marcus, de la División de Alimentación del Hospital Pirovano, no se animó a dar una estadística pero estuvo de acuerdo con la aparición de desórdenes alimenticios en los más pequeños y destacó que todo lo relacionado con niños siempre esta vinculado con el contexto familiar, pues es su marco social.

“Hemos tenido en el consultorio a una nenita de cinco años que decía que no quería engordar y al preguntarle a la madre descubrimos que ella también se cuidaba con las comidas por no querer engordar”, ejemplificó Marcus a Infobae.com.

Es escalofriante pensar en la idea de que un niño introduzca los dedos en su boca para vomitar, pero ocurre. Por lo general, lo copia de algún lado ya que el concepto se encuentra inmerso en el contexto social, o sea, que puede hablarlo con un compañerito o haberlo visto en algún lado. “Es muy fácil la manera en que se produce”, sostuvo Bello.

Por otra parte, los casos de desordenes alimenticios están tan presentes en la nenas como en los nenes, dato que llama la atención ya que en la adolescencia se presenta más en las mujeres.
Argentina tiene, después de Japón, la mayor incidencia de anorexia y bulimia en el mundo y uno de cada diez adolescentes del país tienen alguna patología relacionada con la alimentación, según ALUBA.

Ser flacas para ser populares

Un estudio realizado en Australia reveló que el 47% de las menores entre 5 y 8 años quiere ser flaca para ser más popular. El trabajo, adjudicó a las madres preocupadas constantemente por las dietas, los alimentos light y el peso de sus hijas, como algunas de las causas de la insatisfacción corporal que manifiestan desde temprana edad algunas niñas.

El ingreso a la escuela y la presión que a veces ejercen las compañeras pueden también causar este problema.

Profesionales de la Universidad de Flinders, Australia, analizaron esta realidad y el resultado reveló que al 47 por ciento de las pequeñas de cinco a ocho años les gustaría ser más delgadas, principalmente para ser más populares. El 45% confesó que haría una dieta.

Mariana Gándara
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